Como empresa extractiva se ha designado aquellas que obtienen materias primas del medio ambiente. También entendidas como explotadoras de recursos naturales. Su importancia como fuente de aportes tributarios y no tributarios les confiere un rol clave en la economía de los países. Dicha importancia no termina ahí, sino que se prolonga para las industrias transformadoras que requieren sus productos como insumos para múltiples aplicaciones.
Para el cumplimiento de sus objetivos, la gran empresa extractiva formal despliega grandes recursos tecnológicos y humanos que se modifican y mejoran de manera continua a fin de minimizar impactos ambientales y sociales. La búsqueda de una actividad extractiva sustentable está siempre presente en la ingeniería que se aplica en sus procesos.
Por otro lado, siendo tan sensible el tema de los recursos naturales, muchas poblaciones ven con temor o desconfianza los proyectos a desarrollar en zonas que guardan flora y fauna con diversos grados de vulnerabilidad. Esta preocupación se ha extendido a lugares donde las actividades agrícolas entienden a la actividad extractiva como competencia por el uso del agua o el suelo. Toda voz conflictiva debe escucharse, y en honor al Estado de derecho y la ética, debe plantearse las alternativas que respondan a sus expectativas o intereses razonables.
|